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21 de enero de 2026
De Toyota a Pedro Muñoz, la historia de Iván Carrasco y su proyecto vital dentro de la red SPG Talleres

Kaizen significa literalmente “cambio para mejor”. En Japón se utiliza para definir una forma de trabajar basada en pequeños pasos diarios de mejora continua, más que en grandes revoluciones. Esa filosofía, aplicada durante décadas por fabricantes como Toyota, terminó viajando miles de kilómetros hasta colgarse en el rótulo azul de un taller en Pedro Muñoz (Ciudad Real): Kaizen Taller, el proyecto personal y profesional de Iván Carrasco.
Iván nació en Madrid en 1987 y llegó al mundo de la mecánica a través de su padre. Aunque trabajaba como conserje, siempre le apasionaron los coches y el motor. Una afición que terminó heredando su hijo.
“A mi padre le hubiese gustado ser mecánico”, recuerda Iván. “Al final, el mecánico terminé siendo yo”.
Se formó en Electromecánica en el centro Virgen de la Paloma, uno de los referentes de la FP en Madrid. Tras realizar las prácticas en Mercedes, dio el salto a Toyota, donde desarrolló su carrera profesional durante 15 años.
Sus primeros pasos en Toyota no fueron fáciles. Recién salido de la FP, se encontró rodeado de mecánicos veteranos y una jerarquía muy marcada:
“Al principio te dicen: ‘no toques ese coche, que es mío’ o ‘¿tienes la fregona limpia?’. Empiezas desde abajo y poco a poco vas ganando confianza”.
Con el tiempo, Iván pasó de las tareas más básicas a las reparaciones complejas, accediendo también a una amplia formación técnica: Team 21, Protécnico, especialista en Toyota Prius, accesorios… una base sólida que consolidó su perfil profesional.
Durante su etapa en Toyota, Iván interiorizó una manera de entender el trabajo que marcaría su futuro: la filosofía Kaizen.
“Kaizen es mejora continua. En Toyota nos reuníamos para pensar qué pequeño cambio podía generar una mejora real. Cualquier trabajador podía detectar un problema y proponer una solución”.
Cuando decidió emprender, el nombre estaba claro desde antes incluso de firmar el traspaso del taller:
“Kaizen resume cómo entiendo este oficio: mejorar poco a poco, invertir en herramientas, mantener el taller limpio y ordenado, cuidar los detalles. Quiero que cuando alguien entre aquí note que no es un taller más”.
Para Iván, Kaizen no es solo un método de trabajo, sino una actitud:
“Es afición, son ganas y es lo que sabes hacer. Llevo 20 años en esto y es muy difícil sacártelo de dentro”.
Abrir Kaizen Taller supuso un cambio radical. Iván y su familia dejaron Madrid para empezar de cero en Pedro Muñoz, el pueblo natal de Cecilia, su mujer.
“Llegamos con una mano delante y otra detrás”, recuerda.
Nada más llegar, Cecilia se quedó embarazada y las prioridades cambiaron: primero la casa, luego el proyecto profesional. Fue entonces cuando surgió la oportunidad de traspasar un taller que formaba parte de SPG Talleres.
Aunque la negociación no fue sencilla, la intervención de Eloy y Ramón del Olmo resultó clave para desbloquear la operación y hacer realidad el proyecto.
Desde ese momento, la relación con Recambios del Olmo se consolidó como algo más que un simple proveedor de recambio:
“Los veo cercanos, familiares. Se puede hablar, negociar. Han sabido ganarse la confianza de todo el pueblo”.
Iván destaca especialmente su capacidad de stock y su servicio posventa:
“He trabajado en Madrid y en Toyota, y no he tenido este nivel de servicio. Que falte una pieza complicada y ellos la tengan es alucinante”.
Kaizen Taller cuenta con 400 m² y está gestionado íntegramente por Iván. Atiende a clientes no solo de Pedro Muñoz, sino también de localidades cercanas como Tomelloso, Alcázar o Campo de Criptana.
Formar parte de SPG Talleres le aporta una estructura clave para el día a día:
“El programa de gestión, la asistencia técnica, los cursos de formación… lo tienes todo integrado. Pides esquemas, información técnica y puedes solucionar casi cualquier avería”.
Desde Recambios del Olmo, Alejandro Plata, responsable de marketing, lo resume así:
“Vemos en Iván a un mecánico que piensa como empresario. No se conforma con trabajar muchas horas; busca mejorar su negocio”.
Iván lo tiene claro:
“Con SPG no te sientes tan solo. Te ayudan en el día a día y te facilitan el trabajo”.
Como muchos talleres independientes, Iván combina oficina y mecánica:
“Por la mañana hago presupuestos, facturas y organizo entradas; luego me pongo a reparar”.
Uno de los mayores problemas actuales es la falta de mano de obra cualificada:
“Los buenos ya están colocados y no se mueven. Y formar a alguien desde cero, estando solo, es muy complicado”.
A esto se suma la gestión del cliente en un entorno pequeño, donde el trato es cercano… y exigente:
“Aquí miran mucho el precio y hay que tener mucha mano izquierda. En un pueblo te cruzas con tus clientes todos los días”.
Entre coche y coche, Kaizen Taller guarda también un proyecto muy especial: un Renault 5 GT Turbo que Iván lleva restaurando desde hace ocho años.
“Lo desmonté entero, hice el motor yo mismo… ahora está en pausa por el negocio”.
Un coche icónico que, de alguna manera, refleja su propia historia: esfuerzo, paciencia y construcción paso a paso.
Hoy, Kaizen Taller sigue en fase de ajuste fino. Un negocio joven, una familia que empieza y un futuro que se construye siguiendo la misma filosofía que le da nombre al taller: mejorar cada día, poco a poco, pieza a pieza.
Una forma de entender la mecánica, el emprendimiento y la vida dentro de la red SPG Talleres.